El día en que nos conocimos te invité a mi casa ¿te acuerdas? Subimos esos tres pisos interminables hasta la entrada del departamento. Con la respiración aún agitada, te sentaste en el sillón, ese lleno de manchas indelebles de relaciones pasadas, y te ofrecí un café, recién hecho, del que me trae mi madre de Veracruz cuando viene de visita. Platicamos un rato, nos reímos, te conté la historia de mi cicatriz, y tú la tuya. Fuimos a mi recámara, acompañados por el crujir de la madera bajo nuestros pasos. Nos abrazamos, una, dos, tres veces, hasta perder la cuenta. Nunca nos besamos, nunca en la boca, y solo nos acostamos uno junto del otro a seguir con la conversación. Éramos como esos novios de antaño, como los que descubren el amor por primera vez, y se aman con demasiada cortesía. ¿En qué piensas? me dijiste (siempre he odiado esa pregunta tan vaga, el pretexto perfecto para romper un silencio incómodo) Pero viniendo de ti tenía algo de absoluta ternura. “Pienso (y sufro)” te respondí. En cómo le voy a explicar a estos mis brazos necios la ausencia cuando te vayas.

(Texto: Manu Espinosa)

The day we met I invited you home. Remember? We went up those endless three floors until we reached the apartment’s door. Still breathing heavy, you sat on the couch, the one filled with permanent stains from relationships past. I offered you coffee, fresh coffee, the one my mother brings me every time she comes visiting from Veracruz. We had a little chat, we laughed, I told you the story behind my scar and you told me yours. We walked to my bedroom joined by the crackling sound of wooden floor beneath our steps. We embraced each other, one, two, three times until we lost count. We never kissed, never in the lips, we just laid down next to each other keeping up with the conversation. We were like those old school couples, finding love for the first time and loving eachother courteously. “What are you thinking?,” you said.  I’ve always hated that question, so vague and yet perfect to break and awkward silence. But, coming from you, it was filled with absolute tenderness. “I’m thinking (and hurting),” I responded. How am I ever going to explain your absence to these stubborn arms when you leave. 

(Traducción: Aarón Corsant)

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– DONCEL EXCLUSIVA –
Fotos: MANU ESPINOSA / Donceles: GERARDO MIRAR & DANI ASTUDILLO