Entrevista a Luis Ortega por: Héctor Archundia Ibarra.

Con ocho años e impulsado por su madre, Luis Ortega comenzó a bailar. Desde siempre se sintió profundamente atraído por las danzas mesoamericanas interpretadas por concheros en el Centro Histórico de Ciudad de México. Memorizaba cada paso y replicaba las secuencias con amplia destreza. Realizó el bachillerato en el Centro de Educación Artística (cedart) y tiempo después fue admitido en la Escuela Nacional de Danza. Ha sido acreedor a las hoy controvertidas y casi extintas becas fonca como parte del Centro de Producción de Danza Contemporánea. Es fundador de la plataforma escénica URÓBOROS. Hoy recibe desde la virtualidad a DONCEL para hablar de Fetiche y por supuesto de sus fetiches…

¿Qué es Fetiche para Luis Ortega?

Es un proyecto personal que siempre quise desarrollar para poder dirigir, generar ideas y discursos escénicos desde intereses personales y desde mi manera de concebir el mundo. Fue así como Ana Viera con quien trabajé en el ceprodac (Centro de Producción de Danza Contemporánea del Instituto Nacional de Bellas Artes) me invitó a realizar una coreografía para una presentación en una galería de arte contemporáneo que terminó por no realizarse ya que entre tantas ideas se nos pasó la fecha de presentación. A nivel conceptual es una reflexión sobre las relaciones intimas y sociales y el comportamiento humano dentro de esas relaciones. Y de pronto surge una interrogante al observar la relación con mi familia, amigos y pareja pues existía un distanciamiento por las redes sociales y el valor que tiene lo material y como se antepone al vinculo de lo real a la cercanía.

Y tú ¿qué fetiches tienes?

¿Qué fetiches tengo yo? Pues yo pienso que ¡un montón! Desde el concepto, pues no viene solo de lo sexual, sino del valor agregado que le demos a las cosas. Creo que me gusta lo que puede generarme lo visual; considero que cualquier cosa que detone en mí algo, una emoción, un sentimiento, un pensamiento, un estado… si es a través de lo visual, entonces eso me atrapa.

¿Te consideras voyerista?

Sí. También se vuelve un acto de voyerismo, de hecho, para mí el acto de crear es por completo un acto de voyerismo de 360°, de 24 por siete; estar pendiente de todo lo que sucede a tu alrededor, con las demás personas, en la calle, contigo mismo… Me sucede que me vuelvo un poco autoanalítico.

Cuéntanos sobre las teorías en que te basas para dar estructura a tu proyecto, como los conceptos del sociólogo y filósofo Zygmunt Baumant…

Pues su manera de concebir, describir y dibujar a la sociedad actual me hace mucho sentido; justo habla sobre esta desconexión y falta de interés de la sociedad por generar vínculos estables. En su libro Amor líquido menciona la condición de los líquidos para adaptarse a su contenedor y hace esa comparación entre la sociedad. Me parecía extraordinaria y me aferré a esa metáfora. Sociedad de consumo es otro de sus textos que conecto con Fetiche; el consumismo ocupa un lugar primordial dentro de esta propuesta o reflexión, no se sí también llamarla crítica pues nunca he pretendido dar un discurso ético o moral; para mí es como una moneda al aire con la que cada uno puede identificarse o no; cada uno sabrá si lo que se esta planteando escénicamente resuena y hace eco en su psique.

Entonces el fetiche que se explora en tu proyecto son las políticas de consumo y el apego a lo material y el cómo esta afectando las relaciones interpersonales.

Exactamente.

Leí comentarios donde hacías énfasis en que esta historia podría hablar de una pareja hombre-mujer o dos hombre o dos mujeres. ¿Por qué decidiste que sea una pareja heterosexual o ya se ha explorado con bailarines o bailarinas?

Más allá de una relación hombre-mujer que evidentemente es algo muy común en la escena del teatro –sobre todo en el siglo pasado–. Creo que la obra tiene la capacidad de plasmar esa realidad que nos afecta a todos, no solo a las parejas heteronormadas sino a cualquier persona sea cual sea su ideología, condición étnica, social, sexual, o creencia. Mas allá de hombre-mujer u hombre-hombre se trata de una relación entre personas, entre humanos y de cómo afecta este fenómeno. La pandemia vino a generar una sacudida hacia el interior del proyecto y de manera circunstancial se presentó esta oportunidad para decir ¡ahora es cuando!, para ver cómo funciona y esta será la primera vez que se presente Fetiche con tres hombres.

Este cambio diferencia la propuesta de Fetiche presentada en el Teatro Benito Juárez de Ciudad de México en febrero pasado. El próximo viernes 30 de octubre se representará con una pareja homosexual ¿cómo crees que cambie la dinámica o la aceptación del público?, ¿crees que te estás dirigiendo a otro tipo de audiencia?

Pues no, particularmente no pienso que mis obras estén dirigidas al público homosexual, sino más bien hablo de una experiencia escénica que aborda la condición humana y está abierto a cualquier persona que esté dispuesta a adentrarse a este tipo de fetiche; y al final no es mi responsabilidad el cómo sea percibida, yo lo hago con todo el profesionalismo y el amor y la convicción de querer hacer arte o sucesos escénicos, la decisión de quién lo ve o de lo que se piense al respecto no recae de este lado.

Y a propósito, ¿quién es el bailarín que se integra?, ¿quién va a sustituir a Ana Viera?

Justamente no queremos que se hable del que sustituye a Ana o a ese lugar de esencia femenina, que finalmente sí está ocupando ese espacio y ese tiempo y se inserta dentro de esa estructura, pero más bien es cómo ocupa y cómo surge a partir de esa presencia. Más que sustitución, cómo resuena y genera otra armonía dentro esta interrelación entre estos dos personajes e incluso con el Mayordomo. Sí considero que incluso se ha transformado energéticamente la forma en que están habitando estos personajes. El bailarín ya estaba en el equipo dentro de la propuesta, me estoy anticipando un poco a los promocionales y a la difusión en redes sociales porque lo queremos manejar con intriga y suspenso: pero bueno es quien interpretaba al Mayordomo, Luis Galavis, y Ernesto Peart será quien haga del Mayordomo.

Platícanos sobre este personaje del Mayordomo, que por cierto me intriga bastante, ¿qué relación tiene con esta pareja? Tiene un solo coreográfico muy interesante.

Pues durante una fiebre de influenza, justo cuando a nivel conceptual planeaba el proyecto, pensé que hacia falta un tercero, un matiz que hiciera un «boom» que lograra que los personajes se percibieran desde otra mirada. Me gusta pensar de qué son capaces los personajes; este en particular tiene una faceta sarcástica y de pronto es divertida, después muy hostil y siempre pone en juicio lo que hace la pareja. Al mismo tiempo creo que la gente tiene una conexión inmediata con él. Además, irrumpe también desde lo estético al ir de otro color e incomoda a la pareja en todos los sentidos.

¿Qué es el cuerpo para ti como director, como creador? para esta puesta ¿qué posibilidades te da el cuerpo para expresar en su forma más pura, en su movimiento más sutil?

Mi mirada con el cuerpo va con lo que comentas, ese cuerpo que tiene la posibilidad de expresar no solamente desde la danza, desde la formación académica de la que venimos existe una línea del deber ser de un bailarín y para mí ha sido una búsqueda personal de un lenguaje y del cómo presentar un cuerpo en escena desde sus formas más simples o llegando a su sentido más complejo. El cuerpo tiene la posibilidad de mostrar teatralidad y un sentido estético desde su naturalidad. Entonces la pregunta es cómo manipular a un cuerpo para que sea expresivo más allá de un discurso dancístico y generar un cuerpo que esté a disposición de un discurso, de un concepto, de una idea…

¿En esta pandemia has explorado alguna opción virtual para difundir el teatro?, ¿alguna puesta presentada para este tipo de plataformas?

Me dediqué a conversatorios y reuniones con colegas para intercambiar ideas o vislumbrar un futuro posible y cómo hacer uso de los recursos virtuales; pero en sí, con la compañía lo que se realizaba eran ensayos de manera virtual. Personalmente no creo que jamás la virtualidad sustituya el ritual de ir al teatro, ese entusiasmo de saber que te vas a encontrar con alguien o con algo para disfrutar una puesta en escena. No creo que se pueda sustituir.

¿Los bailarines usarán algún tipo de máscara especial o cubrebocas durante la puesta en escena?

Pues afortunadamente el inbal se ha encargado de todos los protocolos para el espacio, con una capacidad del 30% de aforo y existirá espacio entre butacas. El público sí deberá usar cubrebocas pero en el caso de los bailarines solo somos tres en un espacio amplio y por eso se decidió usar el mismo vestuario.

¿Quién realizó el vestuario y la escenografía? En lo personal, me pareció muy interesante y minimalista; me encantó este efecto con la silla que se ilumina el respaldo.

El diseño del vestuario fue entre Aarón Mariscales y mío. Todo el arte fue Aarón tomando referencias plásticas del pintor norteamericano Edward Hopper.

No me recuerda a Hopper ya que él usaba una paleta bastante variada y de colores contundentes. Esta propuesta es totalmente monocromática.

Justamente la propuesta se base en quitar toda la idea del color y dejar, digamos que el esqueleto de la obra, pero conservando los recursos de luz que utilizaba para enfatizar los objetos.

¿Cómo será esta nueva temporada? ¿Cuántos días se presentarán? Danos toda la información necesaria para que estemos pendientes.

Serán tres funciones, viernes 30 de Octubre a las 19h y el sábado 31 de Octubre a las 13 y las 19h en el teatro de la danza Guillermina Bravo. BOLETOS AQUÍ.

Agradecemos la entrevista a Luis Ortega e invitamos a los seguidores de DONCEL a reactivar con responsabilidad la escena cultural de Ciudad de México.

– DONCEL EXCLUSIVA –

Entrevista a: LUIS ORTGEGA de URÓBOROS por: HÉCTOR ARCHUNDIA IBARRA / Fotos cortesía LUIS ORTEGA / MÉXICO